Los orígenes antiguos de este deporte son inciertos, pero en el siglo III a. C. en China se practicaba un deporte similar. En este remoto antecedente del fútbol, los soldados de la Dinastía Han practicaban un ejercicio llamado ts’uh Kúh (también llamado luju o tsu chu), que consistía en arrojar una bola con los pies hacia una pequeña red. En algunas variantes, el jugador debía hacerlo mientras se defendía del ataque físico de sus rivales.

Siglos después hubo prácticas más semejantes al fútbol moderno, como el kemari japonés, de tipo más ceremonial, en el que una pelota debía ser mantenida en el aire el mayor tiempo posible, pasándosela entre jugadores sin usar las manos.

También hubo variantes occidentales, como el episkyros griego y el haspastrum romano, de los cuales se tiene muy poca informacion También se sabe hoy que los antiguos pueblos mesoamericanos practicaban algo similar llamado pok ta pok, hace unos 3.000 años, y que otro tanto hacían los aborígenes norteamericanos, aunque lo llamaban pasuckuakohowog.

Sin embargo, es poco probable que estos deportes ancestrales tuviera influencia directa en el fútbol moderno. Lo más próximo en la historia europea son los “juegos de pelota” practicados por jóvenes británicos y franceses (estos últimos bajo el nombre de soule). En los carnavales era común su práctica en las islas británicas, ocasiones en las que podía participar un pueblo entero.

Los italianos tuvieron el antecedente más claro de todos, el calcio florentino, menos violento que sus variantes británicas y más organizado que las francesas, consistente en dos equipos de 27 jugadores cada uno. Se practicó a partir del siglo XVI, y en 1580 Giovanni Bardi presentó el primer conjunto formal de reglas.



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